29 septiembre, 2022

Asesinan a dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas en Cerocahui, Chihuahua, asesinos se llevan los cuerpos

REDACCIÓN
THE BAJA POST

Javier Campo Morales y Joaquín César Mora Salazar, dos misioneros jesuitas, fueron asesinados en el templo de la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, en la sierra de Chihuahua, otra persona que no era sacerdote, también perdió la vida, los cuerpos fueron retirados del ligar, presuntamente por los propios asesinos, trascendió que el tercer asesinado, era un guía de turistas que trabajaba en el área.

Todo sucedió a las 6 de la tarde del lunes 2º de Junio, un sujeto entró intempestivamente a la iglesia buscando refugio del ataque de un sicario que lo perseguía, al parecer ´para asesinarlo el presunto homicida disparó contra el sujeto y los dos padres que estaban en el lugar, que intentaron disuadirlo de disparar.

La iglesia de Cerocahui a la que entró un hombre que trabajaba como guía de turistas, huyendo de un asesino, a quien no le importó el recinto religioso y asesinó a dos sacerdotes jesuitas y al hombre que huía.

El asesino y hombres se llevaron los cadáveres del lugar y por el momento se desconoce su destino, en un mensaje de texto enviado a medios de comunicación, el padre Javier Ávila o “padre pato”, con más de 30 años de activismo en la región, señaló como culpable a José Noriel P.G., alias “El Chueco”, jefe de operaciones del grupo criminal ‘Los Salazares’, grupo armado del cartel de Sinaloa en la zona.

“Condenamos estos hechos violentos, exigimos justicia y la recuperación de los cuerpos de nuestros hermanos que fueron sustraídos del templo por personas armadas. También demandamos que de forma inmediata se adopten todas las medidas de protección para salvaguardar la vida de nuestros hermanos jesuitas, religiosas, laicos y de toda la comunidad de Cerocahui”, indica el comunicado.

La sierra tarahumara, al igual que el resto del país, enfrenta condiciones de violencia y olvido, por eso mismo, todos los días son asesinados hombres y mujeres, en una situación que alcanza niveles de preocupación ante la estrategia de “abrazos no balazos” del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Al denunciar lo ocurrido hacemos notar también el dolor que vive nuestro pueblo por la violencia imperante y nos solidarizamos con tantas personas que padecen esta misma situación, sin que su sufrimiento suscite empatía y atención pública”, añade el comunicado.

Javier y Joaquín, los misioneros jesuitas asesinados, tienen aproximadamente 80 años de edad, con décadas de experiencia trabajando en la sierra Tarahumara, donde esta orden religiosa ha tenido presencia desde hace más de seis o siete décadas.

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