ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
EL arresto de al menos cuatro elementos de Policía Municipal de Mexicali por presuntos lazos con el Crimen Organizado y el robo de 180 kilos de cocaína que supuestamente se habría dado al interior de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, ponen a Baja California en una delicada situación en lo que se refiere a la confiabilidad de la gente hacia los cuerpos policiacos.
Baja California ha sido escenario de graves irregularidades protagonizadas por policías estatales y municipales
También preocupa que la agresión al periodista Jorge Heras haya sido ejecutada por policías municipales y de la FESC en un caso que le costó la renuncia al Comandante de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) pero que tampoco ha pasado a mayores y el que renunció tal vez ya esté trabajando en otro Estado.
¿Quién cuida a los que deberían cuidar a una sociedad que les tiene más miedo que confianza? La gente no sabe quién es quién n que será peor, caer en manos de la delincuencia o de elementos de los cuerpos policiacos, porque este tipo de cosas en que la policía delinque, hace que la gente les tenga aún más miedo y pierda la esperanza de tener mayor seguridad.
Eso no quiere decir que todos los policías sean corruptos, pero si deja muy “mal parrados” a los polis que trabajan con sentido ético y moral y respetan los derechos de los ciudadanos, pero como dijo el Diputad Jorge Ramos, la instancia municipal es el primer contacto de la sociedad con la fuerza pública y debería darse una relación cordial.
Pero la pregunta desde el temor y miedo de la gente ante estas malas noticias policiacas es ¡Hasta dónde llega la infiltración de elementos deshonestos? Porque los bajacalifornianos no pueden esperar que se “depure la policía” mientras son víctimas de quienes deberían de estar para cuidarlos y no para extorsionarlos o atacarlos, la moneda está en el aire.


