8 mayo, 2026

Un Mundial social y una FIFA insaciable: Negocio enorme disfrazado de torneo de futbol

ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR

Un negociazo para la FIFA y un sacrificio de países y ciudades sede de una Copa Mundial que ha perdido el atractivo, con un Presidente de Federación llamado Inffantino, que entre otras la supuesta corrupción de Sepp Blatter, que ahora parece haber retomado y mejorado las sucias prácticas.

Además, está la creencia de Donald Trump de ser él la figura central de este evento, amenazar a un equipo de futbolistas que asistiría al Mundial además de que la fuerza pública llamada ICE, que ha estado arrestando y deportando personas, estaría al acecho de visitantes para maltratarlos y deportarlos, además de desmedida ambición de la FIFA, cuyo Presidente es un personaje peculiar y mercenario.

Las altas exigencias de la FIFA, provocan un aumento exponencial en precio de boletos, tarifas hoteleras, transportes, servicios de comidas, los empresarios turísticos y comerciantes de ciudades sede ven a los visitantes como “vacas lecheras” para exprimir y algunos países que estarán en el torneo, como Iraq, corren peligro de ser agredidos por fanáticos gringos.

Las entradas para la final, de acuerdo a las redes sociales, oscilan entre los mil 500 dólares y más de 10 mil, si estos números son ciertos, este Mundial hará millonarios (aún más) a los directivos de FIFA que son los verdaderos beneficiarios de esta lluvia de dinero y además tratará de “cargar la factura” a las ciudades sede.

Montreal se negó a ser sede mundialista mientras que otra ciudad canadiense, Vancouver, tuvo que negarle al presidente de FIFA el tratamiento de Jefe de Estado que pretendía ya que quería transportarse con caravana de motociclistas y autos blindados que cerraran tráfico para que el señor no tuviera que parar en semáforos al ir por las calles.

Participan 48 equipos, en afán “incluyente” según la FIFA, originando dos problemas, el primero es que la calidad de juego, el nivel futbolístico, decae al admitir a países que no tienen la fuerza y calidad deseables y dejar fuera a potencias futbolísticas, además de que tantos equipos diluyen el interés por el torneo.

En resumen, se trata de un Mundial de una FIFA que ha perdido el respeto de muchos, está comprobado que “vendieron” las sedes a Rusia y a Qatar, en una muestra de lo mercenario de la FIFA que castiga a México por el famoso “grito homofóbico” pero le otorga la sede mundialista a un país que ejecuta a los homosexuales.

Este Mundial deja claro que la FIFA se reestructuró con un Presidente italiano y una mentalidad “gringa” para dejar atrás esa Federación que alguna vez simbolizó al deporte más popular del planeta y ahora lo ha convertido en un negocio tipo NFL o NBA sin ver, o viendo y pasando por alto que es (o era) un deporte universal más allá de la visión mercantil de Estados Unidos.

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