ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
LA máxima tribuna legislativa de México se convirtió en un pandemónium cuando los Senadores Alejandro Moreno (PRI) y Gerardo Fernández Noroña (PT) se empujaron y lanzaron algunos golpes, porque de acuerdo a Moreno, el Senador del Partido del Trabajo se negó a concederle la palabra, en una violenta jornada vivida hoy en el Senado.
Lamentables hechos en el Senado de la República, un incidente entre legisladores de partidos antagonistas rebajó la dignidad y el respeto que supuestamente debe tener el magno recinto parlamentario del país, también conocido como Cámara Alta
Ambos Senadores aseguran que fue el otro el que inició los empujones que en unos minutos se convirtieron en golpes, momento en que otras personas ahí presentes intervinieron en una serie de jaloneos y golpeteos, algo que nunca se había visto en la tribuna legislativa, al menos no en las últimas décadas.
Como quiera que haya sido, este tipo de hechos y de comportamientos tanto de Noroña como de Alito no debe suceder y es de esperar que retomen un diálogo para conciliar sus problemas y así continuar con los trabajos del Senado que apenas están en su primar año, serán cinco años más donde debe prevalecer la prudencia y la tolerancia.
UN recinto Parlamentario, donde se discuten y se contraponen argumentos políticos o ideológicos, no debe ser un escenario digno de una función de box y lucha libre y más allá de continuar con el pleito ambos Senadores y demás legisladores de Cámara Alta deben buscar la manera de resarcir el daño que le han hecho a la credibilidad de los políticos hoy en el Senado.

