22 junio, 2021

Catedrático de CETYS Campus Mexicali explica cómo lidiar con la depresión invernal

REDACCIÓN
THE BAJA POST
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Depresión invernal: Durante el invierno y la época decembrina, la mayoría de las personas hacen un balance de sus éxitos, logros y metas cumplidas. Para muchas de ellas, el cierre del 2020 traerá un recuento que, como nunca antes, incluirá pérdidas de diversa índole, principalmente las de seres queridos fallecidos a causa de la pandemia de COVID-19, así como distanciamientos y separaciones de pareja, amistades, familiares y empleos.

Si se obtiene un resultado desfavorecedor del análisis anual, aunado a la incertidumbre de salud y económica que persiste en el entorno, pueden sobrevenir emociones de decepción, tristeza y decaimiento en general, dando paso al trastorno afectivo estacional (TAE), también conocido como depresión invernal, explicó Josman Espinosa Gómez, docente de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali.

Sobre las consecuencias del confinamiento y sus efectos al conjuntarse con el fin de año, el experto indicó que aún se estudia el impacto de este período atípico, sin embargo, algunas proyecciones indican que la pandemia puede aumentar el riesgo de padecer TAE por varias razones, entre ellas la imposibilidad de salir de casa con tanta frecuencia, lo que podría fomentar los episodios de depresión.

“Algunos investigadores ya señalan que las personas con TAE están acostumbradas a aislarse durante el invierno como parte de sus síntomas, sin embargo, el estrés que provoca la pandemia está haciendo que sufran síntomas depresivos más severos este otoño-invierno, que muy probablemente persistan en primavera-verano, cuando ya tendrían que haber desaparecido”.

¿Es TAE o depresión? Identifica la diferencia

Mientras que la tristeza es pasajera y obedece a acontecimientos efímeros, como un mal día en el trabajo, y la depresión es una enfermedad clínica que se diagnostica después de que el paciente manifiesta síntomas durante un período prolongado, el TAE aparece a partir del otoño.

La socialmente conocida como depresión invernal se origina a partir de la disminución de luz solar, pues cuando ésta entra por el ojo, activa una serie de circuitos cerebrales que están relacionados con el cumplimiento de ciclos biológicos, como el sueño y la alimentación. Su ausencia altera dichos ciclos.

El acortamiento del día hace que en el cuerpo aumente el nivel de melatonina (hormona que se produce cuando llega la noche), alterando el sistema límbico, encargado de controlar las emociones, mismo en el que se reduce la actividad de la serotonina.

Es por esto que, durante los últimos meses del año, en los cuales los días tienen luz por menos de ocho horas, quienes viven con un TAE decaen y manifiestan tristeza y desinterés por actividades que normalmente disfrutan. Con la llegada de la primavera esto cambia, y su conducta vuelve a la normalidad. Para determinar que alguien padece un TAE, es necesario que su aparición y desaparición sean recurrentes.

Se trata de una condición a la que no todas las personas son vulnerables. De acuerdo con datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) al cierre del año 2017, el 10% de la población mexicana padece depresión invernal.

Los principales síntomas que manifiesta una persona afectada con depresión invernal, o sea un TAE, son:

  • Irritabilidad
  • Alteraciones en el sueño (dormir mucho o no dormir nada)
  • Alteraciones en la alimentación (comer poco o comer demasiado)
  • Falta de interés por llevar a cabo actividades que antes se disfrutaban

Al detectar que alguien que atraviesa por una depresión estacional, debe evitarse el autodiagnóstico y buscar apoyo profesional, para descartar que se trate de otro tipo de padecimiento relacionado con eventos sufridos en el contexto pandémico, además de hacer ejercicio, comer bien, y dormir entre 6 y 8 horas por día de manera regular.

“Lo recomendable es buscar ayuda de un psicoterapeuta profesional, actualmente son muchos los que están ofreciendo sus servicios online. También practicar actividades que ayuden a reducir o gestionar mejor los síntomas del TAE, como tomar el sol todos los días o poner más luz en las habitaciones. También la luminoterapia, que consiste en sentarse o trabajar bajo una fuente de luz artificial que imite a la luz natural. Se pueden tomar suplementos naturales de vitamina D, todo lo anterior, buscando que el cuerpo produzca más serotonina”, concluyó el experto.

 

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