
ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
Evangelina es Diputada Federal, no se había parado en Mexicali para nada, en casi tres años ha sido un cero a la izquierda en el Estado, hasta que surgieron sus “ingeniosas” Manzanitas con una frase de mal gusto que algún “geniecillo mercadotécnico” le recomendó usar para promoverse como aspirante a coordinar la protección de transformación y soberanía.
Pocos conocían a Evangelina, hasta la ola de contaminación visual de sus ridículas y patéticas manzanas

Lamentable campaña con un doble sentido vulgar y una manzana que ha sido bautizada como la MANZANA de la DISCORDIA, una figura de la mitología que generó la envidia y los resentimientos entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita, cuando la diosa Eris, por no haber sido invitada a una boda.
Eris lanzó una manzana a la fiesta de una boda a la que no había sido invitada y dijo que era “para la más bonita” y provocó el pleito entre las Diosas y con el paso del tiempo, la Guerra de Troya, en una analogía que le va muy bien a Evangelina. La candidata de la discordia que ha hecho drama por que quiere ser Gobernadora a como dé lugar.
Oportunismo político, buscar una candidatura cuando ha sido invisible durante do años, Evangelina es ejemplo de improvisación y necedad, participando en un proceso al que, por simple poder de observación, cualquiera vería que no merecía ni participar, aunque tuviera derecho.
¿Qué hizo Evangelina para merecerse participar en este proceso? Tal vez su equipo de comunicación tendría respuesta, pero la percepción es de una persona que no se disciplinó a las decisiones internas del partido y decidió “rebelarse” contra la designación de Julieta Ramírez Padila.
Evangelina asume la actitud de algunos poderosos mandatarios del mundo: “Si yo no gano la elección, hubo fraude” y al pelear y cuestionar el resultado debilita la postura del partido ante un proceso que será difícil que pierda, la Gubernatura está casi asegurada pero hay otras candidaturas que podría poner en peligro por su inisitencia en imponer su ridícula manzanita de la discordia.
