
ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
Niño perdido es una calle de CdMx y una estación del Metro Línea Uno, pero también es el pequeño cervatillo de un ex Presidente, que creció rápidamente a la sombre de su padre, Mandatario de 2018 a 2024, su nombre Andy López Beltrán, una figura que los llamados “chairos” idolatran y creen que pudiera ser el próximo Presidente de México.
Una carta dirigida a Donald Trump, como si fuera “de igual a igual”, escrita por Andy, es la prueba de su desubicación y de lo que un hijo mimado puede llegar a hacer
La carta que dirige a Trump, reclamándole que le hayan quitado la Visa de entrada y pidiendo el despido del Secretario de Estado Marco Rubio, advirtiéndole a Trump que tanto Rubio como otros funcionarios de su Gabinete lo están traicionando y que tienen un complot contra la 4t, en un desplante de desubicación total.
EL hijo de AMLO se da ínfulas y/o aires de algo que él no es y que está lejísimos de ser, un activo político de MORENA, que a pesar de que los morenistas lo elogian (por quedar bien con AMLO como líder real del partido) como parte de la narrativa de “nos osmos iguales”.
En el tema de hijos presidenciales, Andy gana el premio al junior más desubicado y vergonzoso para el país, ¿Que se puede esperar de alguien con tantas limitaciones intelectuales? ¿Cómo explicarle que la carta que escribió o le escribió su padre lo ponen en ridículo ante la opinión pública?
Ser hijo de un Presidente no te habilita a ser considerado un “político talentoso”, pero para los seguidores de la 4T, así es MORENA, donde la gente que llega es automáticamente patriota, por ejemplo, Manuel Bartlett, quien fue el que “tiró el sistema” en 1988 para evitar que Cuauhtemoc Cárdenas ganara la presidencia en un presunto mega-fraude electoral.
Bartlett también suena como presunto autor material del asesinato del agente de la DEA Kiki Camarena, pero ha sido aceptado al interior de la 4T, al igual que otros casos similares, que, al llegar a MORENA, se les considera honestos, al igual que Napoleón Gómez Urrutia, quien estuvo desterrado, porque tenía cuentas pendientes con la justicia.

