ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
Ser periodista en Veracruz es un empleo de ALTO RIESGO, la Directora de un medio jarocho fue sacada violentamente de su casa, por hombres armados que llegaron y colapsaron la puerta de su casa para llevársela frente a su familia, en un Estado donde, entre 2005 y 2024 ha habido 31 asesinatos y 4 periodistas desperecidos
En un marco de odio y desconfianza sembrados contra periodistas desde 2018, Guzmán Ramírez fue “levantada” ¿Se converirá en una estadística mortal más?
Veracruz es peligroso, donde algo o alguien calla a cualquier periodista cuyo trabajo no es del agrado del poder, es uno de los Estados más estratégicos e importantes por su densidad demográfica electoralmente hablando, donde ojalá Guzmán Chávez no se convierta en otra tumba más.
Roxana Guzmán Ramírez, periodista jarocha fue levantada por un comando armado y encapuchado la madrugada del martes 21 de Junio y hasta el momento no hay novedades en el caso, otra muestra de la falta de seguridad para el gremio periodístico y de cómo el actual régimen en discurso dice respetar la Libertad de Expresión, pero la realidad golpea sus versiones.
Directora del portal ¨Pulso Informativo del Sureste, la información oficial dice que el “levantón” a Guzmán Ramírez podría haber resultado de algún trabajo periodístico de su medio, pero hay señalamientos de supuestas actividades ilícitas.
El recelo y resentimiento de la Presidente y el EXPRESIDENTE contra los medios, las respuestas francamente ofensivas a las preguntas incómodas de algunos reporteros por pertenecer a medios como Reforma, Proceso y otros, han dado por resultado que los mexicanos creen que cualquier periodista que “incomode” al poder es corrupto y chayotero.

Un periodista que quiera cuestionar al Poder, que trate de investigar temas que al Gobierno le parezca incómodo, exhibir relaciones de poder corrupto entre políticos y Crimen Organizado en trabajos del narco, huachicol, tráfico de ilegales, etcétera, debe andarse con mucho cuidado para no ser agredido por el “pueblo” que tanto invocan o por las oscuras fuerzas de policía y cárteles.


