ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
La falta de responsabilidad histórica del Consejo del Casino de Mexicali ha cobrado una víctima que es otro clavo en el ataúd de la memoria histórica y de los sitios de relevancia para el devenir de la ciudad en el tiempo, pero tal vez a la administración “pitera” del Casino primero le pareció buena idea echar a perder un símbolo cachanilla.
Un símbolo de identidad Cachanilla por casi 80 años, ha caído víctima de la ARROGACIA y MEZQUINDAD de un Consejo de Administración míope si sentido social o histórico
Las Señales se veían desde hace tiempo, como la salida del Grupo Madrugadores que por décadas hacía su desayuno de cada lunes ahí y que ante la pésima v calidad de la comida y el cobro de los jugos de naranja (miserables avaros administradores) decidieron irse a donde los atendían mejor.
El privado, donde muchas reuniones sociales y de negocios se hacían, quedó convertido en una Zona Infantil, demostrando así la limitada percepción y sensibilidad del valor histórico del lugar de los “empresarios” que recibieron el restaurante en concesión para matarlo en aras de “utilidades”.
También tiene culpa el Consejo del Casino, donde los tiempos de cambio y nuevos “paradigmas” implican deshumanización y de poner el valor económico de las cosas por encima de cualquier otra cosa, destruyendo lo poco que queda del Mexicali tradicional y así terminar con el valor histórico de la ciudad.
Una época de Mexicali se apaga al cerrar el restaurante del Casino de Mexicali, otra muestra de la torpeza de “administradores” que se sienten “tocados por el genio” y con su estúpida arrogancia, terminan con una tradición, un ícono mexicalense, pero tal vez para ellos, en su “tiktokera” y limitada mentalidad, “ya no era rentable”, una lástima que se vaya “matando” lo viejo a lo tonto.
Al igual que en el caso del Mercado Municipal y otras construcciones históricas destruidas, el restaurante del Casino de Mexicali ha sido víctima de qu9enes creen que traen el mansaje de la sabiduría, pero también tiene la culpa la gente del Casino, ya que “concesionaron” el restaurante y ese fue su primer error.


