ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJAPOST/STAFF
FOTO: vojta_kucer
A raíz del “Caso Macalpin” la gente ha confundido Libertinaje con Libertad de Expresión, lo llaman “periodista”, pero es una especie de extorsionador, que amenazaba y se vendía como rey del “rating” y lamentablemente la gente percibe su show como “noticiero” o “programa periodístico” y su “injusto despido” como represión.
Hay que reconocer que Macalpin se supo vender bien, en un mundo superficial donde las apariencias pesan más que las ideas, a través de repetitivos chistes supo medio engañar a la gente y hacerle creer que estaban viendo un informativo, cuando lo que hacía era un entretenimiento.
El dizque despedido “al aire” por Arnoldo Cabada, no fue atentado contra la libertad de expresión, sino un ajuste de cuentas entre dos personajes, que si bien son mediáticos, ejercen el Libertinaje de expresión y más que informar, lo suyo es facturar, basados en el rating del Canal 66 y la fachada de Macalpin.
Nace un mito absurdo donde un intelecto hueco quiere exprimir al sistema, cómplice de una triste enajenación del público, del autoengaño donde el inconsciente colectivo, lo percibe periodista, víctima de represión, sin ver que a propósito o no Cabada benefició mucho al “afectado” que fue BENEFICADO, por el efecto mediático del argüende.
Una cabeza parlante “despedida al aire”, una “violación a la libertad de expresión” que ha lanzado una ola de desinformación nacional e internacional, confundiendo a la gente haciéndole creer que Macalpin es periodista o informador, cuando es tan solo comerciante de medios de comunicación, que creció gracias a la popularidad que le dio el Canal 66 de Mexicali.
Seguramente tendrá un gran éxito ($$$), lo veremos en más anuncios de pizzas o supermercados, sus redes s dispararán, pero ¿qué ofrece?, entretenimiento y “simpatía”, pero seguirá a gran distancia y alejándose del verdadero oficio que ejercen varios periodistas, seguir ´siendo cómplice DIRECTO o INDIRECTO del sistema, al distraer al público y hacerle creer que lo está informando.
NO FUE ATENTADO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN FUE UN AJUSTE DE CUENTAS ENTRE ORGANIZACIONES DE LA DESINFORMACIÓN ORGANIZADA
¿Violación a la libertad de expresión? No. Lo único que se lastimó en el despido de Macalpin fue su imagen pública y su dignidad como ser humano (si es que existe tal cosa) periodísticamente no tiene el menor valor y es peligroso, porque su popularidad hace creer a la gente que las informa y no es así.
Candidatos y empresarios cegados por el “farolazo” que da salir en canal 66, acudían a postrase ante la Cabeza Parlante, asustados por el alcance que da el Canal de Cabada, sentían que estaban con el RET DEL RATING pero que los proyectaba a un público acostumbrado a no pensar, atrapado en los repetitivos chistoretes ingeniosos de Macalpin, que a pesar de ser huecos y superficiales le dieron enorme popularidad, una especie de payaso sin contenido intelectual pero «eS LO QUE A LA GENTE LE GUSTA».


