22 mayo, 2022

Salvajismo irracional en Querétaro: ¿“Entierran” las cifras reales de la violencia futbolera?

ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR

¿Entierran cifras Gobierno de Querétaro y federación mexicana de futbol? Los datos cambiaron radicalmente, de 17 muertos de los que se informaba el sábado en la noche, el domingo resultó que solo eran alrededor de 30 heridos, solamente 3 de gravedad, pero basta ver los videos que circularon en redes para dudarlo, no sería la primera vez que alguna autoridad mexicana trata de «cambiar» la realidad.

La violencia detonó en Querétaro, en un juego de futbol que debería ser un enfrentamiento deportivo, pero estalló la violencia de forma increíble, como simios peleando por un charco de agua en el desierto, totalmente enajenados y con un odio que sobrepasa lo deportivo, enfermos mentales que, por alguna razón, odian a muerte y quieren herir a quien pertenece a otro equipo y son capaces de matar por sus colores.

¿De dónde salió tanto odio y tanta violencia? ¿Qué hace a una persona capaz de patear sin piedad a quien ya se encuentra tirado en el suelo? ¿Qué tan enferma puede estar una mente, como ´para desnudar a unja persona que agoniza en el suelo después de una golpiza?

El fútbol es un arma de control social, ha quedado demostrado, la enajenación de la gente que “siente hasta el alma los colores de su equipo” de quienes discuten apasionadamente de “fut” como si fuera un debate donde defienden lo más profundo de sus convicciones, pero no le conviene a la clase gobernante que haya gente con una ideología definida en México.

Por eso se fomentan los programas de análisis, por cada 90 minutos de futbol (un partido) hay al menos dos o tres horas de programas de “análisis” donde se “estudian” las características del juego, pero también se tratan temas triviales e intrascendentes que nada tienen que ver con el deporte y que provocan la “polémica”, que se va convirtiendo en un debate de ínfima calidad intelectual.

Mientras algunos imbéciles, como Epigmenio Ibarra, culpan a la “ultraderecha” por estos hechos, el Gobierno Mexicano sigue escondiendo la cabeza en la tierra, como avestruz, culpando al pasado neoliberal y perverso de todas sus incapacidades y falta de destrezas para enfrentar la crisis social y de inseguridad y, al contrario, parece atizar el fuego de odio entre mexicanos cada mañana, desde el pedestal de una santimonia a la que le han creído muchos mexicanos.

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