25 octubre, 2021

Jaime Dávila Galván le para el alto al populachero comunicador de Mexicali Gustavo Macalpin

ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR

Llamar “vaquetonazo” al candidato a alcalde Jaime Dávila Galván, provocó que el abanderado de Movimiento Ciudadano le pusiera un alto, pintara su raya frente a Gustavo Macalpin, un personaje que tiene un programa de TV en un canal muy visto, pero hasta ahí, es peligroso darle tanta exposición mediática a alguien que no pasa de ser una “cabecita parlante” pero que las nuevas generaciones y algunos despistados creen que hace periodismo, creen que su programa es un noticiero y no es así, ni siquiera se le acerca a Chumel Torres, con quien es comparado en ocasiones.

El límite de lo aceptable, los confines del autoengaño, la distorsión de un oficio que, si no es periodístico, es comunicación para las masas (más media) donde, más que un choque generacional entre lo “nuevo” y lo “antiguo” del periodismo, en el shock del futuro, el chiste fácil, como el cómico que dice leperadas no es el mejor, el comunicador o periodista que sale en los medios exagerando en la bufonada.

La ola de youtubers y periodistas de Facebook Live, ha permeado el ambiente y el público califica de periodistas a muchos que no lo son en realidad, hasta ellos mismos dicen no ser periodistas, pero la gente cree que “hacen noticieros”, creen que sí son periodistas y eso daña a quienes, jóvenes o veteranos, hacen un esfuerzo desde el oficio periodístico.

El “encuentro” con Marina del Pilar, donde, de una manera que a algunos les parece burda y a otros muy ingeniosa, el joven Macalpin le dice: “Marina ya no me lames”, la graciosa reflexión del conductor televisivo, comediante (o como quiera él auto clasificarse) antes de llegar y la actuación para dar a entender que como era candidata y “no podían verse”.

A los equipos de comunicación les interesa mucho que sus candidatos vayan con Macalpin porque “lo ve todo mundo”, incluso hay quienes creen que llegó a ocupar el lugar de Antonio Magaña, cuando le falta mucha cultura y conocimiento del oficio, no tiene el bagaje ni el nivel educativo del conductor de CON SENTIDO, ni siquiera puede convidársele un Chumel, que sin ser periodista hace un ejercicio, elaborado y coherente de comunicación, cuestionando  al poder que también le queda muy grande al joven Macalpin.

Ahí queda el episodio que, desafortunadamente no pasará a mayores, Macalpin seguirá haciendo su popular programa, seguirá desplazando a verdaderos periodistas, como sucedió en un medio local donde prefirieron tenerlo a él y no a periodistas que realmente harían un ejercicio de noticias y análisis, sin descartar el sentido del humor, pero sin escudarse en chascarrillos hilarantes para ganarse al público y hacerles creer que los informa, cuando incluso podríamos considerarlo un distractor social.

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