27 septiembre, 2020

Es la agro-ecología una alternativa de sustentabilidad en la producción alimentaria: Victor Toledo, Srio. de Medio Ambiente

REDACCIÓN
THE BAJA POST

Hoy en México, con la política y filosofía de la Cuarta Transformación vemos el mundo de manera optimista porque justamente estamos en una batalla por la vida que avanza sin lugar a dudas, a pesar de muchas resistencias, gracias al conjunto de esfuerzos y como resultado de la acumulación del conocimiento crítico y de la participación de muchas organizaciones, afirmó el secretario de Medio Ambiente, Víctor M. Toledo.

El 2do. Encuentro de la Red GLocal de Sustentabilidad Alimentaria y Diálogo de Saberes para América Latina y el Caribe, Toledo Manzur lo abrió con la conferencia magistral: La sustentabilidad alimentaria y la salud integral en cuestión, en la que expuso que ante el dilema entre políticas de vida o de muerte, surge la agro ecología como una alternativa a la producción agroindustrial, basada en los cultivos transgénicos y el uso de agro tóxicos como el glifosato.

“El diálogo de saberes es la piedra angular mediante la cual se trata de impulsar una ciencia comprometida con los procesos sociales y en defensa de los campesinos y de los territorios indígenas”, apuntó.

Explicó que gran parte de los problemas que hoy enfrentamos en materia de producción alimentaria y de salud son consecuencia de las administraciones neoliberales, que han cooptado el carácter crítico de la ciencia por los intereses del capitalismo en su fase corporativa, de manera que hoy cerca del 70% de los casi ocho millones de científicos del mundo están al servicio de las grandes empresas corporativas, y sólo el 30% se ajusta a un perfil académico.

Como ejemplo citó el documento firmado por 110 premios Nobel en favor de los alimentos transgénicos con el argumento de que son inofensivos y seguros, y por lo mismo criticaron las acciones de la organización ambientalista Greenpeace. Esto nos debe llevar a reflexionar que la ciencia “por sí misma no es necesariamente benéfica”, pues puede estar condicionada por los intereses económicos de los grandes corporativos que durante muchos años han tratado de introducir el uso de agroquímicos agresivos como el glifosato y las semillas transgénicas. Advirtió que, contrario a lo que han argumentado muchos de estos grupos: “Los daños ambientales y sanitarios a la salud humana que producen el glifosato, la soya y el maíz transgénico son ya un fenómeno de salud pública en los países sudamericanos”, por lo que otro reto es recuperar el carácter crítico y consciente de la ciencia.

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