SANTOS ESTRADA AVILÉS
THE BAJA POST/ESPECIAL
Desconozco en qué fecha se fundó el campo experimental del Valle de Mexicali, pero yo recuerdo, allá por los años 60 del siglo pasado, alguna vez haber llegado a las oficinas, del ahora INIFAP. en compañía de mi padre don Raymundo Estrada a visitar al director de ese instituto de quien no recuerdo su nombre, pero sí su gran empatía y amabilidad. A este ingeniero- que creo fue el fundador del campo- lo sustituyó el ingeniero Juan Moreno Medina igualmente simpático amable y atento.
Entrando en tema realidad, el proyecto original del campo fue ubicado en un lugar muy inapropiado para un campo experimental, ya que el tipo de suelo que predomina es en un 90% el suelo de textura arcillosa
Como es bien sabido por agricultores técnicos agrícolas, agrónomos, especialistas y doctores, este tipo de suelo limita considerablemente la producción de los cultivos tradicionales del Valle, como lo son el trigo, algodonero, alfalfa etcétera, cultivos que son mayoritariamente sembrados en esta región
Durante más de 40 años el INIFAP fue apoyado regularmente con un presupuesto aceptable, sin embargo, a partir del 2019 su presupuesto decreció considerablemente y durante la campaña de Andrés Manuel López Obrador él prometió apoyo para los precios de garantía, programas de asistencia técnica y apoyo a la investigación agrícola donde están incluidos los campos experimentales. Promesas que cumplió parcialmente en el caso del cultivo de trigo. No así en el resto de los cultivos. Tampoco cumplió con la asistencia técnica al campo; Puesto que en lo que respecta a la investigación agrícola disminuyó considerablemente el presupuesto, afectando a los empleados, las compras de vehículos y los gastos de combustible. Etc.
Como consecuencia del abatimiento del presupuesto se redujo el personal dedicado a la investigación y por lo tanto los experimentos en las diversas áreas de cultivos. Este es el caso del campo de investigación ubicado en la Colonia Colorado 1.
El original desapareció y solo quedaron las oficinas y las residencias de algunos técnicos, los terrenos donde antes se experimentaba con toda la gama de cultivos, fue donado para la Agro-Baja en donde cada año y durante tres días se atiborra de empresas expositoras de todo tipo, productos comestibles, bebidas, productos naturales y maquinaria que nadie compra, dado lo deprimido del mercado. Lo único realmente notable de esa feria son las conferencias de diversos temas, que sí son interesantes para un grupo reducido de conocedores de los temas tratados.
Recuerdo allá por los años 70,71,72, y 73 se realizaban demostraciones de cada uno de los programas, los asistentes se subían a las batangas o racas y eran conducidos en un recorrido ordenado a cada uno de los sitios en donde se encontraba un técnico que explicaba sobre los resultados obtenidos en cada cultivo, al terminar su exposición los asistentes hacían las preguntas alusivas al tema ,el técnico contestaba y a la estación siguiente. El campo desapareció y con ello se llevó esa práctica ilustrativa.
Desde antes que los campos experimentales desaparecieran de la colonia colorado 1, ya se había adquirido un predio de amplias dimensiones en la Colonia Chapultepec, de una textura media, suelos donde todos los cultivos se desarrollan bien. La última demostración a la cual acudí hace casi dos años, solo se demostraron resultados en desarrollo, más no en producción, entre ellos el cártamo, el ajonjolí, algunas líneas de trigo- no supe si del grupo 1 o el 5-.
Yo veo que el único experimento trascendente es el de trigo, pero ya debemos seguir volteando en el valle hacia variedades de los dos grupos que se adapten a otras fechas de siembra, con el fin de que sean más afines al cambio climático y que sean altamente rendidoras, resistentes a la falta de horas frío junto a las hondas cálidas en época de floración. No le hace que no sean de un alto contenido en proteínas (al cabo que ni la pagan los industriales).

Por el lado del cultivo de cártamo, este es una oleaginosa que ya se ha sembrado en grandes extensiones en el Valle de Mexicali y no ha dado resultados favorables, ya que las variedades que se han utilizado no rebasan las tres toneladas por hectárea; y si son oleicas rinden menos. Para este cultivo no hay mercado regional, además de ser unaceite poco recomendable para cocinar.
En cuanto al cultivo de ajonjolí este es un cultivo de bajo rendimiento que requería mucha mano de obra, no sé si ahora ya existan variedades que se puedan trillar en pie y ya no hay agua como antes que se establecía como segundo cultivo. Además hay que agregarle la amenaza latente de la mosquita blanca, la que acabó con el ajonjolí y el algodonero en 1992 y que ahora lleva la misma tendencia en algodonero
También tenemos que ocupamos en variedades nuevas de cebada maltera, en las que no se desprenda la espiga, con los vientos fuertes, ya que no tenemos material adaptado para esta zona . Ya hablando de política y tratando de ligar esta problemática enunciada, sería importante que nuestros flamantes senadores Juan Melendrez y Cleotilde Molina, se abocaran sobre una iniciativa para fortalecer el presupuesto del INIFAP de vy así podernos adelantar a los fenómenos climáticos .


