ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
Es triste que aún no entiendan los Gobernantes mexicanos, sobre todos muchos de los actuales de la 4T, que no son indígenas, que son producto de una mezcla de Europeos y pueblos originarios, que se desarrolló una nueva estirpe que se llama mestiza(o) y que haber ido a hacer una ceremonia ante Quetzalcóatl para . . . . ¿bendecir? La Reforma al Poder Judicial es un sacrilegio a nuestras raíces mesoamericanas.
Una ceremonia con bastones de poder se llevó a cabo ante un ícono de la civilización mesoamericana que la leyenda dice que era hombre blanco y barbado
Incluso no fueron los primeros, el “neoliberal” o cómo le quieran llamar, José López Portillos se sentía Quetzalcóatl, que además de todo y de acuerdo a las leyendas no es lo que quieren ver algunos de los “que no son iguales” (pero en esta ocasión retomaron algo del Lopezportillismo para autoafirmar su identidad indígena, como entes individuales primero y luego como grupo, para así seguir llevando el legado.
Pero de acuerdo a la leyenda o historia (cuestión de preferencias) Quetzalcóatl es blanco y de hecho la llegada de los españoles hizo que Moctezuma Xocoyotzin creyera que esos hombres blancos y barbados eran la reencarnación del Águila Emplumada, que regresaban y por eso al inicio los trató como si fueran Dioses.
El tema es que entre tanta ceremonia de autoelogio y falta de autocrítica del nuevo Régimen de la Cuarta Transformación (que en mi opinión se dio el 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco) hayan pasado por alto (o de plano ignoraban) que Quetzalcóatl (Kukulcán para los Mayas) era un hombre blanco y barbado y que cuando se inmoló y subió al cielo convertido en el “lucero de la mañana” les prometió volver un día.


