ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
El oficio actoral y amplio dominio del escenario el público, fueron parte de la cátedra histriónica del actor César Bono, quien a los ochenta años sigue trabajando con la energía de un joven y proyecta su carisma al “entrar” al personaje principal de la Obra “Defendiendo al Cavernícola”, monólogo introspectivo y profundamente humano que el Señor Bono aborda con la maestría que dan los años de experiencia en escenarios y ante las cámaras.
César Bono es un actor que puede hacer reír, llorar y mete al público a una dinámica bilateral donde el público «siente» al personaje y se identifican entre sí
Todo un estudio antropológico, sociológico y psicoanalítico, proyectado en las reflexiones de un hombre, que estando en sus cavilaciones recibe la visita “imaginaria” de un Cavernícola, que inmediatamente se mimetiza con el hombre actual y empieza una serie de reflexiones sobre la vida moderna y la vida en las cavernas.

En todo momento, en el imaginario del Cavernícola, estuvo presente “Paty”, contraparte, complemento y némesis del lado masculino del cavernícola, un hombre primitivo que se sabe ir metiendo poco a poco bajo la piel y en el centro emocional de todos y cada uno de quienes estuvimos en el público y ya en esa situación, César mueve y toca las fibras más sensibles de nuestras emociones.

La excelente metáfora de que los hombres son cazadores y las mujeres son recolectoras desde tiempos inmemoriales y que la mujer es la dueña de la cueva, son puntos torales del monólogo con el que el Primer Actor Cesar Bono, deleitó por poco menos de dos horas a los asistentes a un Teatro de Estado lleno.
Por último, para quienes vimos a aquel César en Mi Secretaria, con el cabello largo y una vitalidad que rayaba en la hiperactividad, vimos anoche en Mexicali, madurez y dominio magistral del arte y del histrionismo en una clase magistral de actuación, emoción vibrante que sigue conquistando al público, a casi 60 años de trayectoria, Gracias César.


