
Por Alejandro García/THE BAJA POST
En Mexicali solo entre el 6% y el 8% de la población utiliza el transporte público, esto a causa de la inseguridad, el horario limitado, la poca focalización de rutas y la saturación de las unidades en horas pico, explicó Carlos González, director del Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades de Cetys Universidad Campus Mexicali, quien se sumó a las críticas al reciente aumento en el pago en efectivo del servicio.
Consideró fue muy apresurado el cambio en la tarifa, aún con las alternativas que se dieron en el pago para que el costo no aumentará, como la tarjeta electrónica y la app StopBus.
“Tendría que haber sido una prueba piloto, una campaña intensiva para dar a conocer la app, capacitaciones en línea o presenciales, ir a las colonias donde más usan el transporte: escuelas, poblaciones periféricas, los centros de desarrollo humano y social”.
Por medio de un comunicado de prensa emitido en la institución, el académico explicó que una alternativa para aumentar el número de usuarios es el de trabajadores de la industria maquiladora, sin embargo, al no ser un medio eficaz para planificar un horario, las empresas del sector han generado contratos con compañías de transporte como medida de movilidad.
“Es inviable planear tu ida al trabajo esperando un transporte que pasa cada cierto tiempo, que cuando pasa viene lleno, que es inseguro. Súmale que en tiempos de calor, a pesar de que se han hecho esfuerzos en el gobierno para que haya refrigeración, muchos no tienen”, expresó.

El problema transcurre debido al poco mantenimiento y cuidado de las unidades de transporte público, es por ello que el aumento de tarifa generó descontento en la población, señaló Leticia Torres Arteaga, coordinadora de Licenciaturas Ejecutivas y Docente de Cetys en la capital del estado.
Explicó que si el cambio hubiera sido de un peso no hubiese impactado tanto en la percepción del usuario.
“Este incremento podría llevar al debate sobre la necesidad de subsidios y ayudas gubernamentales para evitar el impacto. Las cosas deben tener un precio justo y las personas deben tener un sueldo suficiente para comprar los satisfactores a sus necesidades reales”, expresó.
La académica comentó que, en un mundo ideal, el transporte público debería ser gratuito, porque su operatividad se costearía con los impuestos y cada gobierno se aseguraría de proteger y garantizar a la población de un transporte seguro y cómodo.
