
ALFREDO AZCARATE VARELA
THE BAJA POST/EDITOR
Manuel Bartlett no tenía la menor calificación para ser Director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la aceptación ciega y muda de los fanáticos de López Obrador, pero en realidad no hizo nada por la CFE ni por la famosa autosuficiencia energética, al contrario es y seguirá siendo una rémora para la Comisión.
Remanente del PRI más nefasto y demagogo, Bartlett fue un de los “purificados” por la 4T, después de ser el operador de la caída del sistema que dio el triunfo a Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas y que es mencionado como presunto involucrado en el homicidio de Kiki Camarena, entre temas dudosos.
Ahora Sheibaum ha nombrado a una mujer llamada Esther Calleja Alor, para dirigir la CFE, que a diferencia de Bartlett sí tiene conocimientos sobre este tema y ha trabajado por años en la Comisión en el a de Guanajuato, la expectativa es que podría (ahora sí) darse un auge a la generación y distribución de energía eléctrica.
A pesar de la visión triunfalista del actual sexenio, la CFE no está en las mejores condiciones y es importante aplicar trabajo técnico y administrativo ara un repunte real de esta paraestatal que tanto ha dado de qué hablar en los últimos años y que es objeto de dos visiones distintas.

LA primera es la oficial donde todo es maravilloso y Bartlett es un prodigio de la administración pública y la otra es la de una empresa que ha perdido la eficiencia en sus operaciones y que durante la administración de Bartlett cerró las puertas a las energías limpias y a la inversión privada en este relevante sector, a ver qué dice y qué hace la nueva Directora.
